Cuando exploramos el dolor desde una perspectiva psicológica nos resulta evidente que no lo podemos entender únicamente como una experiencia física. Aunque la sensación de dolor se origina en el cuerpo (“duele”), es la mente lo que determina su intensidad y duración y le confiere un nuevo significado.
La ansiedad actúa como un amplificador emocional: aumenta la tensión muscular, eleva la sensibilización a estímulos, que en otro contexto hubiera pasado desapercibido. Por lo que volvemos a recalcar la idea que no solo sufrimos dolor, sino la anticipación del mismo.
La depresión, está íntimamente relacionada con el dolor ya que comparten mecanismos neurobiológicos y cognitivos. Desde el punto de vista psicodinámico se considera incluso que ciertos dolores, cuya causa orgánica se desconoce, pueden ser manifestaciones de una depresión encubierta.
Uno de los temas que más controversia genera, es cómo lo que pensamos y creemos tiene un impacto directo sobre lo que sentimos físicamente, de ahí el estudio del efecto placebo, que demuestra que las expectativas positivas pueden activar mecanismos biológicos reales, liberando neurotransmisores reducen el dolor y ocurre lo mismo pero en sentido inverso con el efecto nocebo, la expectativa negativa genera síntomas reales sin un estímulo que lo cause, que aumenta ese dolor.
Al reflexionar sobre estos fenómenos desmonta la idea de que el dolor es simplemente una señal del cuerpo. Más bien es un diálogo constante entre el cuerpo y la mente, en el que emociones y experiencias tienen un papel decisivo. Por lo que un abordaje meramente médico se queda corto, se necesita de la psicología para comprender el dolor en su totalidad.
Esto nos obliga a replantearnos cómo hablamos del dolor, cómo lo acompañamos y cómo evitamos invalidar. Nos recuerda que detrás de cada síntoma hay una historia emocional, cognitiva y social; que sanar no solo depende de cuidar al cuerpo, sino también la mente y del significado que le atribuimos a lo que sentimos.
Todo esto nos hace preguntarnos:
¿Cuánto control tenemos, realmente, sobre la experiencia del dolor?
¿Tendemos a invalidar el dolor cuando no se tiene una causa médica visible?
¿Sanamos antes reduciendo el dolor....o abordando las emociones que lo mantienen o agravan?
1- Tenemos más control del dolor de lo que pensamos, ya que hay diferentes tipos de dolor: como el dolor físico, emocional o cognitivo
ResponderEliminar2- Si, sobre todo cuando no lo entendemos
3- De las dos formas solucionamos el dolor, la clave es utilizar los dos metodos
1- Creo que no podemos controlar el dolor al 100%, porque hay una parte que depende del cuerpo y del daño físico y otra que depende de una serie de factores como el miedo, el estrés o la manera en la que interpretamos lo que nos pasa. Por eso, dos personas pueden sentirlo de forma muy distinta ante la misma situación.
ResponderEliminar2- Sí, creo que es bastante común. Cuando no sale nada en una prueba o un análisis, muchas veces se piensa que el dolor “no es real” o que la persona está exagerando. Esto hace que quienes lo sufren se sientan solos o incomprendidos.
3-Creo que lo ideal es combinar ambas cosas. Reducir el dolor ayuda mucho, pero si no se trabajan las emociones que lo están alimentando (como el estrés, la ansiedad o la tensión acumulada), el alivio suele ser temporal.
1- Pienso que no podemos tener un control absoluto del dolor, al final, las emociones y el contexto en el que se da, hará que se sienta de una manera o de otra, variando su intensidad y duración.
ResponderEliminar2- Creo que es algo habitual invalidar el dolor cuando no se puede demostrar desde la cultura biomédica, se tiende a pensar que si no hay una lesión, una herida, una prueba que certifique que lo que decimos lo sentimos realmente, entonces no es real. Bajo mi opinión, esto es una verdad a medias, pues existen factores emocionales que pueden generar ese dolor físico y real por mucho que no podamos encontrar una causa visible.
3- Considero que ambas cosas son importantes, pero abordar las emociones que lo mantienen me parece más urgente. Abordarlo físicamente ayuda pero si seguimos cargando miedo, estrés, tensión emocional acumulada, el cuerpo permanecerá en alerta, haciendo que el dolor no termine de irse. Por eso tenemos que entendernos, soltar y arreglar esas emociones que nos llevan a estar mal, de esta manera nuestro cuerpo podrá relajarse y empezar a sanar. Y, ahora sí, podemos aplicar medidas físicas que nos ayuden a aliviar síntomas y sanar completamente.
1. Aunque creamos que tenemos el control del dolor, realmente no lo controlamos del todo porque la depresión, la angustia o la ansiedad, sentimientos ocasionados por alguna situación complicada, como sentir dolor, son cosas que no se pueden controlar, salen de ti por sentir miedo ante el dolor, por estar sufriendo mucho, por pensar que ocurrirá cosas malas. Estos efectos mentales aumenta la sensación de dolor y eso es algo que se nos va de las manos. De forma involuntaria tu siempre sentirás emociones aunque tu no quieras, eso hará que sientas mas dolor.
ResponderEliminar2. Desgraciadamente en la sociedad se juzga mucho a las personas que tienen “enfermedades invisible”, es decir, personas que sienten dolor aunque no se vea, personas con problemas de salud mental. La depresión no es algo que se vea, es una enfermedad que solo la propia persona siente y que nadie ve, y tendemos a juzgar a esa persona, pensando que “solo son excusas que tiene, cuentos que se inventa para no ir a clase o al trabajo”, pero realmente esa enfermedad mental le causa dolor, sufre por dentro, aunque no haya una herida o sangre de por medio.
Además, hay ocasiones en la que si que puede haber un dolor físico de dolerte el estómago, dolerte la cabeza o dolerte una extremidad, pero puede darse que sea una enfermedad no descubierta, que no se puede detectar y ahí es cuando se invalida el dolor de la persona porque “ seguro que es algo inventado o no le dolerá tanto”, juzgando lo que siente
3. Realmente considero que se sana antes cuando controlas tus emociones. Cuando estamos ante situaciones complicadas de enfermedades que nos causan dolor, siempre queremos la cura en cuanto antes, pero cuando ya estamos sanos, empezamos a tener los sentimientos descontrolados y empezamos a caer en la ansiedad de que pueda volver a ocurrir, en una depresión a causa de lo cambios que ha provocado en tu vida este problema , en la angustia y aunque el dolor no lo sientas en la zona que te dolía, estas provocando un dolor mental, un descontrol en tu mente que te afecta mucho mas. Por ello considero que ante todo siempre hay que saber gestionar tus propias emociones, tratarte psicológicamente en estas situaciones para luego poder sanar a todos los niveles.
1. Hay diferentes tipos de dolores y aunque pensamos que podemos controlarlos, realmente, no podemos tener ese control absoluto, hay emociones o sentimientos que pueden llegar a causar dolores físicos y viceversa, podemos aplicar técnicas para reducir los posibles efectos pero estamos hechos para sentir y para saber qué es el dolor.
ResponderEliminar2. Lamentablemente, siempre se ha tendido a invalidar el dolor si no hay pruebas que lo afirmen, lo que supone un problema para el paciente porque este no se siente creído y tiende a sentir que su dolor es insigificante. Por lo que el profesional debe tratar de validar el dolor aunque no haya diagnóstico oficial y entender qué es lo que puede estar afectando al paciente.
3. Creo que lo ideal sería tratar de buscar solución a los dos frentes, ya que esto pude lograr que la recuperación sea más completa y menos frustante. Si solucionamos solo uno, en realidad solo estaríamos haciendo un apaño temporal porque el problema puede volver a aparecer.
María de Araceli Dávila Córdoba
ResponderEliminar1. Depende del tipo de dolor que experimentemos. Si ese dolor tiene un origen orgánico, es decir, se debe a alguna alteración física de nuestro organismo, podemos lograr reducirlo siguiendo las recomendaciones proporcionadas por los profesionales sanitarios. Si por el contrario, el dolor físico que presentamos tiene cierta raíz psicológica, nuestra mejoría dependerá de cómo nosotros gestionemos las emociones que perpetúan la dolencia.
2. Desgraciadamente sí.
Cuando una persona acude al médico porque tiene un dolor físico crónico y le hacen las pruebas correspondientes, pero no le encuentran ninguna explicación, los profesionales tienden a banalizar el dolor del paciente debido a que no existen pruebas empíricas que determinen que hay una patología detrás de ese dolor.
La persona en estas situaciones, puede sentirse incomprendida y desesperanzada, pues ni ella ni los profesionales de la salud saben a qué se debe la dolencia que presenta.
En muchas ocasiones, las dolencias físicas que no tienen explicación médica, aparecen como consecuencia de algún desequilibrio en el estado mental de la persona.
Por este motivo como futuros sanitarios, debemos entender a nuestros pacientes de manera holística, es decir, si vemos que un paciente viene con un dolor agudo y le hacemos múltiples pruebas pero no detectamos nada, quizás el problema tenga su origen en el estado de salud mental del paciente.
3. Considero que sanamos antes gestionando aquellas emociones que mantienen ese dolor.
Hay ocasiones en las que las emociones difíciles que experimentamos acentúan las dolencias físicas. Esto se debe a la estrecha conexión que existe entre nuestra mente y nuestro cuerpo. Por este motivo, sí aprendemos a instaurar en nuestro día a día la autorregulación emocional, lograremos reducir considerablemente las dolencias físicas que presentemos.
1.- Pienso que podemos controlar el dolor pero no de manera plena e infinita, este es muy relativo y varía según su intensidad, sus consecuencias... El control de este se puede llevar a cabo de diferentes técnicas que harán disminuirlo como la técnicas de relajación o de respiración.
ResponderEliminar2.- Si, tenemos reconocido el dolor físico como el dolor más grave. Si este no se encuentra tras una revisión médica le solemos quitar importancia al problema. Esto no debería de ser así debido a que el dolor no solo aparece por lo físico si no que puede aparecer por diferentes caracteres como el emocional o el psicológico.
3.- Pienso que ambos llevan a cabo la curación y eliminación del dolor pero de manera complementaria. El reducir el dolor hará que mejoremos en lo físico debido a que conforme se reduce este se reducen los síntomas y el malestar pero la parte emocional/psicológica no ha sido curado de manera plena. Aquí es donde entra el papel de abordar las emociones, esta permitirá deshacernos de todas esas emociones negativas como el estrés, la ansiedad, el miedo...
1- Creo que tenemos más control sobre el dolor del que pensamos. Por ese motivo, sea cual sea el dolor que sentimos, la manera en que cada uno lo afronta o lo interpreta ejerce una gran influencia sobre él. Es ahí donde entran en juego los factores psicológicos, cognitivos y culturales de cada persona, que ayudan a sobrellevarlo de diferentes maneras.
ResponderEliminar2- Sí, es bastante común. Una de las razones por las que creo que esto suele pasar es el miedo a no saber qué ocurre en nuestro cuerpo, ya que el desconocimiento genera temor y puede llevarnos a tener pensamientos intrusivos sobre posibles diagnósticos, aunque realmente no exista ninguna causa. Por lo tanto, la gente tiende a invalidar el dolor intentando evitar prestarle atención o restándole importancia, con la esperanza de que desaparezca por sí solo.
3- En mi opinión, es mucho más importante abordar las emociones que acompañan al dolor. Al trabajar emociones como pueden ser miedo o ansiedad, el cuerpo está más relajado, y esto influye positivamente en el dolor físico, reduciendo su intensidad o la manera de percibirlo y sentirlo.
1. En mi opinión, yo creo que sí podemos tener cierto control sobre el dolor, pero no del todo. Por un lado está el dolor físico, que simplemente aparece, y por otro lado está el como vivmos ese dolor en nuestra mente. Es decir, podemos tener un dolor físico, pero según lo que pensemos en ese momento podemos hacerlo un poco más llevadero. Por ejemplo, si nos distraemos o pensamos en otra cosa, podemos ignorar un poco el dolor aunque siga ahí, solo que de una forma más leve. Pero también es verdad que todo esto depende mucho de cada persona.
ResponderEliminar2. Sí, solemos invalidar el dolor cuando no hay causa médica clara. Al final, si una persona no puede explicar bien lo que le pasa, parece que ese dolor no cuenta. A veces no es un dolor que se vea en una prueba, sino algo que viene más de la mente o que simplemente no se puede medir. Por eso no es fácil que los médicos lo detecten. Y claro, cuando no aparece nada en las pruebas muchas veces pensamos que no hay nada y no le damos tanta importancia.
3. En mi opinión, creo que ambas cosas son importantes para manejar mejor el dolor. Tanto reducir el dolor físico como trabajar las emociones que lo hacen más intenso nos ayuda a llevarlo mejor. Por un lado, como mencionamos anteriormente, si nos distraemos o intentamos minimizar el dolor podemos hacerlo más llevadero. Por otro lado, si aliviamos el dolor físico directamente también nos ayuda. Por eso creo que lo mejor es combinar las dos estrategias.
Ainhoa Aceituno Cortés
ResponderEliminar1. Creo que el control sobre la experiencia del dolor depende mucho de la situación en la que se de ya que , aunque no podemos evitar que el cuerpo sienta dolor cuando hay una herida o algo nos hace daño , pienso que si podemos influir bastante en cómo lo vivimos . Por ejemplo , si estamos muy tensos y constantemente pendientes del dolor puede volverse más fuerte ; en cambio si estamos más distraídos y acompañados , el dolor puede aliviarse .
2. Sí, tendemos a invalidarlo ya que cuando una persona siente dolor y no hay una causa medica clara o fácil de identificar (como una herida , un diagnóstico) , las personas pueden creer que el dolor no es real , o que no es tan grave y solo está exagerando . Por ello , no debemos minimizar el dolor de nadie porque aunque no se vea, no quiere decir que no esté ahí.
3. Pienso que sanamos más rápido y mejor cuando abordamos ambas cosas a la vez . Si solo intentamos reducir el dolor , podemos obtener un alivio momentáneo , pero las emociones que lo sostienen siguen ahí por lo que el dolor suele volver o incluso empeorar.
1. Las personas experimentamos diferentes tipos de dolor, estando estos interrelacionados entre sí en múltiples ocasiones. Es por esto que las personas no pueden evadir complementamente el dolor, se debe aceptar y es necesario un proceso de adaptación y trabajo de asimilación de este dolor para paliar sus efectos. Es decir, no en todas las ocasiones somos capaces de controlar el dolor , teniendo que aceptarlo y tratarlo para aliviar sus síntomas.
ResponderEliminar2. Sí, hay muchas veces que cuando no se encuentra la causa física o un trastorno psicológico claramente observable tendemos a infravalorar lo que siente la persona, haciendo que no se sienta escuchada ni comprendida, pudiendo incluso empeorar este dolor.
3. Para tener una recuperación total y equilibrada, en mi opinión es necesario abordar los dos problemas. Ya que muchas veces están relacionados y al solo abordar uno y manteniendo el otro se puede llegar a una recaída con peor recuperación debido a la impotencia emocional y la sensación de haber fracasado en la primera recuperación .
1. En mi opinión, al existir distintos tipos de dolor, es complicado poder controlarlos todos. Por ejemplo, el dolor físico es algo poco controlable, ya que aparece de repente y es inevitable. Por otro lado el dolor emocional, podría ser mas llevadero si somos mas fuertes emocionalmente, pero eso depende mucho de cada uno
ResponderEliminar2. Yo creo que sí, ya que intentamos evitar a toda costa la enfermedad, incluso cuando tenemos algunos síntomas, por el miedo y el proceso que conlleva el estar enfermo
3. Creo que ambas son importantes, pero abordar estas emociones es imprescindible para que la enfermedad no nos afecte demasiado.
Rocío Collado Sánchez:
ResponderEliminar1) El dolor no lo controlamos como tal , también dependiendo de la persona puedes controlar la intensidad , la duración o el daño , ya que hay personas con un índice de dolor más alto y otras más bajo . Es decir , si tenemos un control significativo sobre cómo interpretamos y reaccionamos ante esta señal.
2) No , bajo ninguna circunstancia se debe invalidar el dolor . Invalidar el dolor es contraproducente , ya que el dolor es siempre una experiencia real y subjetiva independientemente de las pruebas de imagen o análisis clínicos.
3) Pienso que aunque haya métodos para reducir el dolor como los fármacos , pueden ser útiles a corto plazo , pero al final sanas si reestructuras los factores psicológicos que lo mantienen activo , la sensación de amenaza o depender de una fuente externa para aliviarlo.
1. Desde mi punto de vista yo creo que el dolor no es algo que se pueda controlar totalmente. Pero si es verdad que podemos influir en él, aumentándolo como por ejemplo con el estrés o el miedo, y a la vez lo podemos disminuir con ejercicios como la respiración, la relajación, el ejercicio físico o simplemente estando distraído con tu familia y amigos.
ResponderEliminar2. Si, esperamos que el dolor tenga siempre una lesión evidente y porque a veces minimizarlo resulta más fácil que enfrentarlo, esto es así porque nos cuesta manejar aquello que no entendemos. Además, solemos pensar que si las pruebas médicas no lo detectan es porque se trata de un dolor falso o imaginario Pero esto es muy equivocado ya que esto puede hacer hasta que empeore.
3. La sanación suele ser más efectiva cuando se atienden a la vez el dolor y las emociones. Reducir el dolor ayuda a que el cuerpo salga del estado de alerta y permite enfrentar lo emocional con más calma. Pero trabajar esas emociones como el estrés, el miedo o la tensión acumulada es lo que evita que el dolor se mantenga o vuelva a intensificarse. Por lo tanto hay que abordar y tener en cuento ambos aspectos.
1- En realidad tenemos cierto control sobre la experiencia del dolor, pues nuestro cerebro es capaz de modificarlo según el estrés o nuestras emociones. De la misma manera, podemos influir en su intensidad, llevando a cabo técnicas de relajación o de respiración que pueden disminuir la intensidad de este. Por ello, podemos concluir que si podemos controlarlo, pero bajo mi opinión es imposible eliminarlo totalmente, solo reducir o aumentar su intensidad.
ResponderEliminar2- Sí, tendemos a invalidarlo. Esta invalidación se debe sobre todo al desconocimiento general de la población, pues existen numerosas enfermedades o patologías dolorosas las cuáles no tienen una causa médica visible, podemos poner de ejemplo las migrañas. Es por ello, que la mayoría de gente tiende a invalidar el dolor si no observa heridas o diferentes rasguños que marcan de manera clara la existencia de dolor.
3- Yo pienso que abordando las emociones que lo agravan es más fácil reducir el dolor, pues de esta manera estamos abordando factores como el estrés o la ansiedad, los cuales agravan el dolor producido por una patología. Sin embargo, si no abordamos el dolor físico tampoco podremos llevar a cabo la sanación completa. De esta manera, lo ideal es abordar ambas cosas para conducir hacia la sanación del dolor.
1. Tenemos un control relativo y limitado, puesto que se han realizado experimentos en los que se muestra que podemos tolerar y controlar una cierta cantidad de dolor antes de que este sea demasiado y sucumbamos al mismo. Está claro que podemos tener un cierto control, especialmente cuando sabemos que ese dolor va a estar presente, cuando sabemos que va a llegar... pero ante un dolor inesperado o demasiado dolor, no es posible su control efectivo.
ResponderEliminar2. Desde luego, para nosotros es mucho más fácil aceptar el dolor "visible", el dolor que tiene una causa conocida, siendo más difícil el apreciar un dolor "no visible" con otro tipo de causas. La concienciación en torno a este dolor sin origen físico es algo en lo que se está avanzando, aceptándolo como algo real y no algo sin fundamento.
3. No debemos realizar un acercamiento de extremos a este tema; se necesita un acercamiento mixto, en el que le demos valor y prioridad tanto al dolor como a las emociones que lo agravan. Enfocándonos en ambos y prestando especial atención al dolor o a las emociones derivadas del mismo en función de la necesidad del paciente".
1- Pensar que no podemos controlar totalmente el dolor nos hace dudar si tampoco podemos controlarlo parcialmente. Hoy en día existen técnicas con las que podemos modular la intensidad del dolor, aunque no eliminarlo del todo. Estas pueden ser la relajación, la terapia psicológica, el control de la respiración... Por eso podemos decir que podemos influir en cuánto dolor sentimos, cómo lo sentimos y qué nos permite hacer; pero no podemos elegir dejar de sentirlo.
ResponderEliminar2- Si, ya que al estar todo aparentemente bien y no haber nada físico que indique lo contrario, pensamos que todo tiene que estar bien y que "es algo psicológico".
3- Según el dolor que tengamos podemos actuar de una forma u otra contra el. Cuando el dolor es continuo, como ocurre en enfermedades crónicas, es fundamental controlar las emociones para intentar evitar que afecte continuamente a nuestro estado de salud, ya que empeora aún más ese dolor permanente. Sin embargo, cuando es un dolor puntual debemos reducir el dolor y tratarlo desde un inicio ya que sabemos que ese dolor no es habitual y se ha producido por un motivo concreto.
1) No tenemos control total, porque el cuerpo siente dolor por sí mismo. Pero sí podemos hacer cosas que lo hagan más llevadero, como relajarnos, distraernos, respirar profundo o cambiar cómo pensamos sobre lo que nos duele. No lo quitamos por completo, pero sí podemos sentirlo menos intenso.
ResponderEliminar2) Sí, pasa mucho. Cuando los médicos o exámenes no muestran nada, algunas personas piensan que uno exagera o “se lo está imaginando”. Pero el dolor es real, aunque no se vea en una radiografía o análisis. Simplemente a veces viene de cosas que no se pueden medir fácilmente, como el estrés o emociones guardadas.
3)Es más efectivo trabajar primero las emociones. Cuando entendemos lo que sentimos y lo aceptamos, el cuerpo se relaja y el dolor baja solo. Si solo tratamos de quitar el dolor sin mirar lo que lo provoca, muchas veces vuelve o se queda más tiempo.
ResponderEliminar1-Sinceramente en cuanto a el control sobre la experiencia del dolor creo que tenemos algo más de lo que pensamos sobretodo en el físico.Esto es debido a poder localizarlo,intentar enfocarse en otro lado.Sin embargo creo que aveces es incontrolable y nos cuesta llevarlo.
2-Respondiendo a esta pregunta creo que me lleva a reflexionar sobre esto ya que nunca lo había planteado y creo que mi respuesta es un sí.En muchas ocasiones invalidamos este dolor por no estar respaldado por una causa médica y no querer precipitarnos o autodiagnosticarnos.Estomuchas veces nos lleva incluso a problemas más graves.
3-Creo que no muchas veces es fácil reducir el dolor, por lo que creo que abordar las emociones es una muy buena opción y nos ayuda a sobrellevarlo.Siempre que se pueda reducir el dolor también es buena opción.
1- En mi opinión, el dolor empieza en el cuerpo, pero es nuestra mente la que influye en cómo lo sentimos. La ansiedad, la atención que mostremos y nuestras expectativas pueden hacer que duela más o menos. No podemos controlarlo completamente, pero sí podemos rebajarlo.
ResponderEliminar2- Si, la mayoría de la gente tiende a invalidar el dolor que no se ve fisicamente, pero eso no significa que no duela, cuando realmente este tipo de dolor puede ser de igual forma incapacitante para quien lo padezca.
3. Reducir el dolor físico ayuda, pero si no se trabajan también las emociones que lo mantienen o lo empeoran, el dolor suele volver. Por eso, es necesario combinar tanto el cuidado físico como el emocional.
1. Yo pienso que tenemos cierto control sobre cómo percibimos el dolor, porque emociones, atención y estrés influyen en su intensidad, pero gran parte del dolor escapa a nuestro control directo, por lo que aprender a manejar la reacción ante él resulta más útil que intentar eliminarlo por completo.
ResponderEliminar2. Sí, a menudo se minimiza o duda del dolor que no tiene evidencia física, lo que puede aumentar la frustración y hacer que la persona se sienta incomprendida.
3. La recuperación es más efectiva cuando se combinan ambos, porque abordar emociones como miedo o ansiedad puede disminuir la percepción del dolor, mientras que centrarse solo en lo físico no garantiza sanación completa.
Belén Jiménez Higueras.
ResponderEliminar1. Creo que tenemos más control del que pensamos ya que aunque no podemos cambiar las sensaciones que tenemos, podemos mejorarlas.
2. Si, pienso que en general las personas tienden a invalidar este dolor porque al no ser visible, cuesta más entenderlo.
3. Pienso que cuando algo te produce dolor, es importante reducir esta situación lo máximo posible, aún así, debemos saber gestionar estas emociones para que no nos superen, por esto creo que ambas cosas son importantes.
1. Creo que no podemos controlar el dolor por completo, porque una parte depende del cuerpo y la otra parte depende de cómo estemos mentalmente. El estrés, la preocupación o el miedo pueden hacer que el mismo dolor se sienta más fuerte o más débil según el momento.
ResponderEliminar2. Sí, pienso que muchas veces se invalida el dolor cuando no aparece en pruebas médicas. Cuando no se ve una lesión, se tiende a pensar que la persona exagera o que “no es para tanto”, y eso hace que la persona que lo sufre se sienta incomprendido, aunque el dolor sea totalmente real.
3. Para mí, lo mejor es trabajar las dos cosas a la vez. Reducir el dolor físico ayuda, pero si no se atienden también las emociones que lo están manteniendo (como la ansiedad, la tensión o el miedo), la mejoría suele ser solo temporal. Cuando se aborda lo físico y lo emocional, la recuperación es más completa.
1.Pienso que en el dolor no podemos decidir nosotros mismos , no podemos decidir si el dolor aparece o no , pero sí podemos influir en cuánto nos afecta y cómo reaccionamos ante él. Podemos aprender a no dejar que nos domine y a manejarlo para que no controle nuestra vida
ResponderEliminar2. Si, pienso que el dolor duele aunque este no sea visible en alguna prueba médica .
El dolor no es solo físico , la mente y el cuerpo trabajan a la par , y a veces el dolor se siente igual de intenso aunque nadie lo pueda ver. El dolor duele de verdad y debe de ser escuchado y respetado
3. No basta solo con quitar el dolor físico , si también calmamos la mente y trabajamos las emociones que lo agravan, sanamos más rápido. El miedo, el estrés y la ansiedad lo hacen doler más, así que cuerpo y mente tienen que trabajar juntos
Resumiendo ; No basta con tratar el cuerpo , la mente también tiene que sanar
1. Desde mi punto de vista el dolor es algo inevitable pero que en parte podememos controlar, no el dolor físico, pero si el mental que nosotros mismos causamos, ya que somos los que hacemos que ese dolor se agrande, influyendo en cómo interpretamos o gestionamos ese dolor.
ResponderEliminar2. Si, damos más importancia al dolor físico cuando al fin y al cabo tienen la misma, ya que necesitemos la aprobación de un médico para validar ese dolor. La falta de que no podamos observar un dolor no implica que no exista.
3. Sanamos mejor cuando abordamos ambas cosas, pero especialmente con los sentimientos que lo mantienen, ya que estos nos ayudan a sobrellevar el dolor.
Laura Béjar Márquez
ResponderEliminar1) Realmente podríamos tener más control del que pensamos que tenemos, ya que al fin y al cabo todo está conectado a tu mente y si piensas que te va doler mucho al final va a acabar pasando. Por eso en este caso podríamos tener mas control.
2) En la mayoría de los casos cuando pensamos que el dolor es normal y que por un tiempo se irá, lo acabamos ignorando sin saber si puede ser grave o no.
3) Reduciendo el dolor siempre es la manera más factible, pero creo que debe de haber un equilibrio entre mente y cuerpo para ser más efectivo.